21.12.09

Cambio de sexo sin cirugía en el futuro: ¿Será posible?



Un artículo muy, pero muy interesante apareció en el diario La Jornada, de México.

Habla de que se habría descubierto que se puede modificar un gen (inclusive en personas adultas) que permitirían el cambio de sexo sin necesidad de cruentas operaciones. Por el momento pareciera que es más factible el cambio de mujer a hombre, pero con más estudio se podría dar también la posibilidad de que fuera a la inversa.
El único inconveniente sería que la persona que se sometiera a este tratamiento quedaría estéril.

Lamentablemente yo no podré disfrutar de algo tan extraordinariamente maravilloso, pero de todas maneras me hace feliz saber que millones de personas en el futuro tal vez tengan la dichosa posibilidad de realizar sus más profundos sueños...

Les copio la nota completa...

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Es posible pasar de hembra a macho con sólo cambiar un gen, revela estudio

* La investigación contradijo un dogma biológico: que el género base es el femenino
*Científicos desactivaron el FoxL2 en ratonas adultas y las células ováricas comenzaron a producir testosterona
*En humanos podría ser una alternativa a la cirugía de reasignación de género

Steve Connor - The Independent

La batalla de los sexos es una guerra sin fin librada en el interior de cada ser humano, en la que los elementos masculinos y femeninos del organismo combaten por la supremacía. Tal es la asombrosa implicación de un estudio pionero, según el cual es posible accionar un interruptor que transforma las células femeninas del ovario en tejido testicular masculino.

Durante décadas, la batalla de los sexos ha sido aceptada por los biólogos como un fenómeno real, en el que hombres y mujeres compiten –cuando sus intereses no coinciden– por la supervivencia continua de sus genes en la siguiente generación. Ahora unos científicos han logrado mostrar que hay una continua guerra de géneros dentro de los genes y las células de cada individuo.

Uno de los grandes dogmas de la biología es que el género es fijado desde el nacimiento, determinado por la herencia de ciertos genes en los cromosomas X e Y. Pero esta idea simplista ha sido hecha añicos por el estudio más reciente, el cual demostró que mujeres adultas plenamente desarrolladas pueden someterse a un cambio parcial de sexo a partir de la modificación de un solo gen.

Grandes misterios

Los hallazgos sugieren que ser hombre o mujer no es un estado permanente, sino algo que se debe mantener continuamente en el organismo adulto por la constante interacción de los genes para mantener el statu quo y que la guerra de los géneros no se incline hacia el sexo opuesto.

Los resultados podrían explicar algunos de los grandes misterios del género humano, por ejemplo por qué algunas mujeres desarrollan características masculinas después de la menopausia, como pelo facial y voz más gruesa, o por qué otras personas son tan infelices con el género con el cual nacieron que recurren a terapia hormonal y a radicales operaciones de cambio de sexo.

Los científicos indicaron que el estudio también contradijo otro dogma biológico: que el género base es el femenino, porque todos los embriones comienzan como femeninos a menos que posean un gen determinante del sexo masculino. Si bien esto sigue siendo cierto en cuanto a la forma en que el género se determina en la matriz, los hallazgos recientes sugieren que es posible convertir los ovarios de una mujer adulta en testículos productores de testosterona.

El estudio se llevó a cabo en ratones, pero las implicaciones son relevantes para los humanos, según los científicos. Al desactivar un gen llamado FoxL2, que existe en todos los mamíferos, las células del ovario de una hembra adulta de ratón se desarrollaron de manera espontánea en las células plenamente desarrolladas productoras de testosterona de los testículos masculinos, aunque sin poder producir esperma.

"Damos por sentado que mantenemos el sexo con el cual nacemos, incluido el hecho de tener testículos u ovarios", precisó Robin Lovell-Badge, del Instituto Nacional de Investigación Médica, ubicado en el norte de Londres, quien formó parte del equipo internacional encabezado por el Laboratorio Europeo de Biología Molecular, en Heildelberg, Alemania.

“Sin embargo, este trabajo muestra que la actividad de un solo gen, FoxL2, es todo lo que evita que las células del ovario se transformen en células como las de los testículos. Si es posible hacer estos cambios en adultos humanos, con el tiempo podría eliminar la necesidad de cirugía en el tratamiento de reasignación de género –comentó el doctor Lovell-Badge–. En tal caso, es probable que si bien los individuos tratados produjeran las hormonas apropiadas del nuevo sexo, se perdería la fertilidad. Es todavía muy especulativo, pero es posible que este enfoque produjese una alternativa a la cirugía y a la extirpación de gónadas: ovarios y testículos. Es un poco más natural, aunque desde luego cualquiera que se sometiera a un cambio de sexo sería infértil.”

El estudio, publicado en la revista Cell, descubrió que el gen promotor femenino FoxL2 trabaja suprimiendo un gen promotor masculino llamado Sox9. En los ratones hembras adultos en los que el FoxL2 se desactivó artificialmente, el Sox9 entró al quite con rapidez, enviando señales químicas que convirtieron las células femeninas del ovario en las células productoras de testosterona que normalmente se hallan sólo en los testículos. Los ratones hembras produjeron niveles de testosterona que normalmente se encuentran sólo en ratones machos: 100 veces más altos que las concentraciones halladas en ratones hembras ordinarios.

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya

Publicado en La Jornada, México



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20.12.09

Sólo un susto...


Sentía tanta felicidad aquella noche después de mi primera salida a la calle como mujer, que no sabía qué hacer después. Daba vueltas por la casa de aquí para allá. Tomaba un café; iba al baño; me quedaba contemplando mi imagen en el espejo. En fin, yo misma no podía creer que finalmente me había animado a hacerlo y cuando volvía a decirme a mí misma que sí, que era verdad... que había estado caminando por las calles de mi barrio mostrando mi mejor (mi única) faceta, volvía a llorar como lloré apenas cerré la puerta detrás de mí esa maravillosa noche de octubre.

Me quedaban todavía cuatro días libres por delante. Por suerte había sido previsora y pedí toda esa semana de licencia, porque si no, no sé en qué condiciones hubiera regresado al trabajo. Sin dudas, exultante, pero sin deseos de estar allí y con mi cabeza en cualquier parte en vez de estar prestando atención a mis tareas.

No digo que me haya extralimitado en el regodeo de lo vivido y sentido aquella noche, pero sí que me ensimismé tanto en todo eso que perdí en gran medida el sentido de la realidad. El mundo parecía haber dejado de existir, tanto que apenas salí a comprar algo para comer el viernes por la tarde, cuando no quedaba absolutamente nada en la heladera y tomé conciencia de que estaba hambrienta... jaja
Pero esa felicidad, ese vagar por los sentimientos y las sensaciones sin poner pie en tierra, ese dejarme llevar lejos con la imaginación de lo que podría ser el futuro, hizo que me desconectara absolutamente de la cosa cotidiana más elemental.
Tanto es así que olvidé algo muy importante y que hizo que me llevara el susto de mi vida (al menos, hasta ese momento)
Para ayudarme con las finanzas personales, había alquilado un espacio que yo no usaba pero que estaba conectado con la vivienda. Era una entrada de autos que yo no usaba y se la alquilé a un matrimonio vecino para que guardara su vehículo. Por supuesto, tenían llave del portón de entrada.
Lo que sucedió fue que, por supuesto, pasé todos esos días usando y cambiando mi vestuario durante las 24 horas del día para disfrutar mi mundo a fondo. Cuidaba mis manos y uñas, mis pelucas las dejé impecables y hasta volví a hacerme una depilación completa, aunque realmente no la necesitaba. Fue en ese preciso momento, cuando tenía la cera en una parte de mi muslo derecho, que escucho abrir el portón de calle. El problema era que, como lo que sería la cochera estaba dentro del local (es decir, era cubierta), en cierto punto tenía visión hacia el estar de la cocina donde yo estaba depilándome...
Estaba vestida sólo con un camisoncito corto y bombacha, para poder depilarme más cómodamente. Apenas sentí el ruido de la llave introduciéndose en la cerradura, desperté de mi ensueño y como loca intenté guardar todo lo que pudiera, sacarlo de la posible mirada de mis vecinos, porque sí o sí tenían que pasar por al lado de una ventana bastante amplia y sin cortinas que daba a la cochera. Además, ellos eran muy amables y dados a la charla. No pasarían por allí sin saludarme.
Saqué el recipiente con la cera de la mesa y lo puse en el suelo, contra la heladera donde no llegarían a verla. Los pasos se escuchaban más y más cercanos (había unos 20 metros desde la entrada hasta donde estaba yo). Sobre la mesa estaba el cepillo para el cabello que había usado minutos antes para peinar una de las pelucas, unas medibachas, dos blusitas que tenía para planchar y un vestido de entrecasa que tenía previsto ponerme cuando terminara la depilación. Al tiempo que me quitaba la peluca de cabellos rizados con la mano izquierda, con la derecha juntaba de una sola vez toda la ropa que estaba sobre la mesa y metí todo dentro de una de las alacenas que estaba casi vacía.
Escuchaba sus voces ya casi a la altura de la cocina. En un solo movimiento me saqué el camisón y traté de pasar a mi habitación antes de que ellos llegaran al punto desde el que podían ver la puerta que comunicaba la cocina con el hall. No sé si lo logré. Supongo que sí porque después no noté nada extraño en el trato de ellos para conmigo. Corrí tratando de pisar con la punta de los zapatos para no hacer ruido de tacones y en cuanto traspasé el umbral de la puerta, escuché que me saludaban desde el otro lado de la ventana.
Les respondí tratando de que sonara natural. Mientras ellos abrían su auto y se preparaban para ponerlo en marcha, yo me quité los zapatos, me calcé el primer jean y la primera remera que encontré en el placard del dormitorio. En ese preciso segundo agradecí no estar maquillada...!!! Salí descalza y cuando estaban empezando a dar marcha atrás con el auto, desde la ventana los saludé. Les pedí que me disculparan, pero que acababa de salir de la ducha... En fin, lo cierto es que aparentemente no notaron nada "raro". Se fueron y yo me quedé tratando de recuperar el aliento.. jaja
No sé si no habrán sentido el olor de la cera. Tal vez no, porque si así fuera, Liliana (ese es su nombre) seguramente se hubiera dado cuenta que se trataba de cera de depilar...
De todas formas, pasó el susto y me prometí a mí misma ser más cuidadosa con ese detalle.

Lo primero que hice al día siguiente fue comprar unas cortinas para la ventana...

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Hazel Tucker, una chica encantadora...

Hola chicos...!!

Hace mucho tiempo que no les traigo algunas fotitos de chicas bonitas...
Para saldar al menos en parte esta deuda, les dejo unas fotos de una Ladyboy que tal vez no la consideren una "super belleza", pero que a mi me resulta particularmente encantadora.

En los próximos días les dejaré otras fotos que tengo de ella.

Como es costumbre, hagan clic sobre cualquiera de las imágenes para verlas todas.

Un beso
Mariel





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17.12.09

Y sí... PERDÓN, PERDÓN, PERDOOOONNNN...!!!




Otra vez con una larguísima ausencia y sin embargo, muchos amigos y muchas amigas siguen visitándome y dejando sus mensajitos siempre hermosos...!!!

Estuve contestando algunos, muchos de ellos de hace ya bastante tiempo... Espero que me disculpen una vez más por demorarme tanto en responder. Les quedo siempre agradecidísima...!!!

Durante los próximos días seguiré respondiendo todos los que pueda y trataré de organizarme un poquito como para poder dejarles algo nuevo al menos una vez por semana... No es ingratitud, se los aseguro. Todo lo contrario. Les quedaré eternamente agradecida a todos por el gran cariño que suelen transmitirme y el ánimo que eso me dá...

Les dejo un beso enorme para todos y será hasta bien prontito...

Los quiero mucho, mucho...!!!


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24.11.09

100.000...!!!!!!!!!!

100.000 MIL VECES, GRACIAS...!!!

Los quiero muchísimo a todos y a todas...!!!

MUCHAS GRACIAS...!!!!



Estoy muy "perdida" del blog últimamente y les pido mil disculpas.
Es que siento que no tengo mucho más que ofrecerles. Es lo que siento en los últimos tiempos, al menos...
Sé que volveré, pero no les prometo en qué momento.
Posiblemente opte por hacerlo una vez por semana, pero no quiero que piensen que los he olvidado.

Un beso enorme y muchísimas gracias por estar siempre aquí...
Los amo...
Mariel

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20.9.09

La más bella historia de amor: "Lucía", de Joan Manuel Serrat (Video y letra)


Recién, en el post que acabo de publicar, transcribía una estrofa de una canción de Joan Manuel Serrat que me pone muy "cachonda", como dicen en España...

Una canción que moriría si hubiera sido escrita para mí, porque si bien es triste ya que trata de un amor perdido, nos habla de esos amores enormes, inolvidables e intransferibles. De un amor único y seguramente, eterno.

Se trata de "Lucía", y la quiero compartir con ustedes.
Estoy segura de que la gran mayoría la debe conocer o la escuchó alguna vez, aunque sea de pasadita.

Debajo del video con el mismísimo Nano Serrat cantando, les transcribo la letra. Sería imperdonable obviarla...

Ojalá disfruten de éste breve momento de linda música tanto que yo lo hago cada vez que la escucho...



Lucía

Vuela esta canción para ti, Lucia
la més bella historia de amor
que tuve y tendré
es una carta de amor que se lleva el viento
pintada en mi voz
a ninguna parte
a ningun buzón.

No hay nada mas bello que lo que nunca he tenido,
nada mas amado que lo que perdí
perdóname si hoy busco en la arena
una luna llena que arañaba el mar.

Si alguna vez fui un ave de paso
lo olvidé pa' anidar en tus brazos.
Si alguna vez fui bello y fui bueno
fue enredado en tu cuello y tus senos.
Si alguna vez fui sabio en amores
lo aprendi de tus labios cantores.
Si alguna vez amé, si algun dia despues de amar amé
fue por tu amor, Lucia, Lucia.

Tus recuerdos son cada dia mas dulces
el olvido sólo se llevó la mitad
y tu sombra aún se acuesta en mi cama con la oscuridad
entre la almohada y mi soledad.

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Un sueño pequeñito para poder ser feliz...


"...no hay nada mas bello que lo que nunca he tenido..." dice Joan Manuel Serrat en una de sus más hermosas canciones, "Lucía".

¿Será eso lo que me pasa a mí...?

Claro, se preguntarán a qué me estoy refiriendo. O a dónde es que quiero llegar...

Hay algo que a las mujeres por lo general no les agrada mucho que digamos. Algo que tal vez lo hagan con gusto en ocasiones o hasta que se cansan. Y es algo que a mí me encantaría poder hacer habitualmente, pero no para mí sola.
Adoraría poder ser ama de casa... jaja
Sí, así es...
Creo que alguna vez ya se los dije. O tal vez tuve el impulso de hacerlo y quedó en eso solamente...
Pero hoy esto viene ligado a otra cosa.
Por supuesto que mi mayor deseo, lo que me colmaría de felicidad, sería tener a un hombre al que amara profundamente. Poder compartir los días y la vida entera con él... Y eso implica, desde luego, dedicar mi mejor esfuerzo y dedicación a atenderlo, mimarlo y apoyarlo en los momentos difíciles...
Atender la casa en todos los detalles para que él se sintiera absolutamente a gusto el tiempo que pudiera compartir conmigo. Preparar la comida y tener su ropa impecable siempre... Y, desde luego, esmerarme en cuidar de mí. No por mí, sino para no dejar de resultarle atractiva a él...

Pero estos deseos, si bien son constantes y desde siempre, se potencian en determinadas ocasiones y frente a situaciones concretas de mi vida.
En general, cuando me toca pasar momentos difíciles, o complejos. Cuando mi ánimo no es el mejor o cuando las responsabilidades y los problemas me superan y no sé qué es lo que debo hacer.
Es en esas situaciones que (tal vez en forma egoísta) desearía más que nunca poder ser una típica y dedicada ama de casa. Tener a mi hombre que me brinde seguridad y protección, que me consuele y se alegre con mis pequeñas cosas del día a día... Que aprecie las cosas chiquititas que haría pensando en él.
No me desligaría de otras responsabilidades, por supuesto. Es decir, no esperaría a que él fuera el único sostén de la casa y descargar sobre sus espaldas todas las obligaciones. No me parece para nada justo. En ese sentido, no soy machista. Sí en otras cosas, como que el hombre es quien debería tener la iniciativa en todo lo posible. Que sea quien termine decidiendo las cosas importantes, aunque lo habláramos antes entre los dos... En fin, ese tipo de cosas.
Trataría de aportar lo que pudiera a la economía de la casa. Bien sabrán todos ustedes, que una mujer como yo difícilmente encuentre algún trabajo decente fuera de casa. Diría que es imposible, lamentablemente. Falta muchísimo por recorrer para que el mundo acepte algo así... Pero podría hacer algo en casa para vender o, no sé... lo que fuere.

Pero... jajaja... no crean que me estoy ofreciendo. Sólo quería comentarles este pequeño y simple deseo, o sueño... o como prefieran denominarlo.
Es que hay momentos en que no soporto más las responsabilidades, las exigencias cada vez mayores de la vida de estos días. Tanto que hay días en que quisiera acostarme y no levantarme por una semana entera....
Y allí aparece con más fuerza que lo habitual éste pequeño y simple deseo.

Hace un par de días que me persigue de la mañana a la noche. Y seguramente, en mis sueños.

Pero bueno, no quiero ser muy pesada. Perdónenme por estas tonterías, pero tenía ganas de contarles acerca de éste otro costado de mi personalidad.

Un besito para todos/as...


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15.9.09

Empecemos a entender qué es la transexualidad... (1)

Definición de la transexualidad.


La Transexualidad, generalmente, es considerada por muchos/as autores/as como una variación de la conducta sexual, considero que no es una conducta sexual sino que fundamentalmente es un problema de género, y más específicamente de identidad de género. Un transexual es una persona que se siente dentro de un cuerpo de otro género (su cuerpo le dice "soy un hombre", pero su mente le dice "soy una mujer", y lo mismo en el caso de la mujer). Esta condición se conoce como disforia de género, provocando infelicidad o insatisfacción con el género de uno/a mismo/a (Hyde, 1994). Ante esta situación, algunas personas optan por someterse a operaciones quirúrgicas de cambio de sexo. El término transexual se utiliza tanto para la persona que decide cambiar su sexo como para la que no toma tal decisión.

La comunidad científica no ha encontrado una causa definitiva del transexualismo. Una especulación es que durante la etapa prenatal se produjo una inapropiada diferenciación cerebral por exposición a hormonas del género contrario. Sin embargo no hay evidencia directa que apoye esta idea.

Acercamiento a la transexualidad

El alto grado de aceptación que la mayoría de las personas tienen de su género es tan central para su auto-imagen que resulta extremadamente difícil el entender como algunas personas que tienen las características físicas de un género pueden creer en realidad que pertenecen al otro. Aquellos individuos que sienten de esta manera son conocidos como Transexuales. Frecuentemente, una explicación de éste fenómeno comienza:"Imagínese que Ud. Se despierta una mañana y se encuentra en el cuerpo del género opuesto". Pero tal como el autor transgénero Kim Elizabeth Stuart ha escrito en : "l dilema no invitado: "No se puede comparar una experiencia con una no-experiencia" Por tanto, mientras es virtualmente imposible para un no-transexual el entender como es que esta condición se siente, puede ser posible entender como es que esta condición nace y como se puede lidiar mejor con ella.

Cuando te encuentras fuera de lugar

Los transexuales frecuentemente expresan sus sentimientos a algo parecido al ser ubicado en un rol para el cual no están preparados, por ejemplo, el tratar de ser el héroe cuando en realidad están mejor interpretando a la heroína. Sin embargo. Para ellos es necesario el adaptarse para sobrevivir. Ellos tienen que aprender sus líneas y actuar su parte. Palabras y conductas que están ajenas a su naturaleza les son forzadas en razón a su apariencia física. Eventualmente, como todo actor que mantiene un rol en una actuación de larga trayectoria, ellos aprenden a manejar su papel. Ellos aprenden a recitar las líneas, seguir las direcciones del escenario, y ser hombres o mujeres muy convincentes sin necesidad de tener ni que pensar en ello. El problema está en que cuando ellos dejan el escenario, cuando se quedan solos consigo mismos, y saben que ese papel no es el indicado para sí mismos. Ellos saben quienes son ellos mismos en realidad. Ellos no desean otra cosa que ser ellos mismos, pero no se pueden quitar los vestuarios y disfraces y llevar una vida normal, ya que los disfraces son en realidad sus propios cuerpos.

Posible teoría sobre el origen de la transexualidad

El género físico del feto está establecido por el apareamiento de un cromosoma simple de ambos padres al momento de la concepción. XX para mujeres y XY para hombres. Sin embargo, no es sino hasta mas adelante que las diferencias físicas basadas en el género cromosico del feto se desarrollan. Estas diferencias son estimuladas por una infusión de hormonas. Al mismo tiempo, la identidad de género del feto, (el género del cerebro) comienza su desarrollo. Acuerdo a una teoría tan ampliamente aceptada que intenta explicar el origen del transexualismo, si el momento de este influjo hormonal es inadecuado, o la mezcla de hormonas es defectuosa, una disparidad entre el género físico y el género mental puede ocurrir. Es por esta razón que el transexualismo es frecuentemente descrito como un defecto de nacimiento.

Desafortunadamente, para el transexual que trata de ganar la aceptación de los demás, este defecto de nacimiento no tiene efectos visibles. El transexual parece ser un hombre o una mujer perfectamente normal, con características sexuales primarias y secundarias normales. A diferencia de las características faciales que distinguen al Síndrome de Down, o la falta de control muscular causado por la parálisis cerebral, el transexualismo no puede ser detectado visualmente o bajo otros medios. Debido a que los demás no pueden ver nada aparente, llegan a la conclusión de que el transexualismo no es un defecto físico, sino mas bien un problema mental/emocional. Es una creencia común a la vez que errónea el que con un poco de auto-disciplina, o con consejeria, una persona transexual puede actuar normalmente y aceptar su lugar en la vida.

Soluciones posibles para remediar la situación

Después de décadas de intentarlo, los psiquiatras han tenido que admitir derrota al solucionar este dilema. En todos los años que la psiquiatría ha tratado de "curar" el transexualismo, no hubo un solo caso que haya respondido positivamente y permanentemente. No fue sino hasta 1950 en que un psiquiatra y endocrinólogo pionero, el Dr. Harry Benjamin decidió aplicar ambas de sus especialidades al tratamiento del transexual. Si la mente no puede ser cambiada para adaptarse el cuerpo, pensó él, entonces habría que cambiar el cuerpo para que conjugue con la mente. Por primera vez, los transexuales pudieron vivir a gusto con sus propios cuerpos. Pero la reasignación de género no es una cura; es simplemente un tratamiento que puede evitar otros problemas mucho mas serios, tales como el suicidio o el abuso de substancias.

Los transexuales se someten a una intensa evaluación y consejería psicológica. Este proceso no es para convencer al sujeto de renunciar a su transexualismo, sino para determinar la viabilidad del drástico e irreversible proceso de reasignación de género. Por ejemplo, si la persona no es realmente un transexual, pero en vez de eso esta sufriendo de un cuadro de homosexualidad egodistónica, los efectos del tratamiento pueden ser devastadores. Un travestí mal mal aconsejado, quien es normalmente feliz viviendo en el rol de su género físico, pero que tiene la compulsión de funcionar ocasionalmente en el rol del otro género, puede ser muy muy infeliz por una reasignación de sexo permanente. Por lo tanto, un transexual debe de ser evaluado por un consejero psicológico experimentado para estar seguro de que el transexualismo es el tema real.

Una vez que el diagnóstico de transexualismo esta confirmado, es cuando comienza la parte médica del tratamiento. La persona que entra en esta fase del tratamiento es por lo general llamado "transexual pre-operado". El tratamiento hormonal gradualmente va ayudando al transexual a despojarse de su "disfraz" , lo que le ayudará a adentrarse en su "rol' y adaptarse a la sociedad en la que ella/el considera ser su lugar correcto. (el género dual utilizado acá es para reconocer la existencia de transexuales tanto de hombre a mujer como de mujer a hombre, y NO para insinuar una identidad género dual por parte de estos individuos). Después de un tiempo que puede ser desde varios meses a varios años, el transexual públicamente acepta su nuevo rol de género. Los servicios de consejería psicológica continúan durante todo el período de terapia hormonal, para ayudar al transexual a des-aprender el rol que ha tenido por tantos años. Hay muchas situaciones traumáticas comprometidas. El transexual necesita no solo aprender el nuevo rol, sino también el aprender que esta bien el estar en él.

La mayoría de los protocolos de reasignación requieren que el individuo viva y se desenvuelva en su nuevo rol por un mínimo de 12 a 18 meses antes que la cirugía de reasignación de género le sea autorizada. Esta fase se denomina "Tes. de vida real" o RLT (por sus siglas en inglés) Tanto el paciente como el consejero psicológico deben estar convencidos de que la cirugía será de ayuda y no dañina. Es entonces que el terapista primario refiere al paciente a un segundo médico, generalmente un psiquiatra, para otra evaluación para confirmar que la cirugía es apropiada. Solo entonces un cirujano de reputación aceptará al paciente.

La cirugía de reasignación de género es un proceso irreversible. Debe realizarse con extrema precaución. La profesión médica americana ha adoptado una posición conservadora en lo que es tratar al transexualismo con terapia hormonal y cirugía de reasignación de género. Sin una evaluación psicológica y psiquiatrita competente, ningún médico o psiquiatra competente y con ética prescribiría terapia hormonal. Sin ambas mencionadas evaluaciones, ningún médico de prestigio realizaría la cirugía de reasignación de género. Estos rigurosos requerimientos están orientados a asegurar que aquellos individuos que cambian su sexo no lo hagan por inestabilidad mental, sino que esta persona haya demostrado totalmente su estabilidad mental en el rol género deseado.



Tomado de Carla Antonelli...


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Empecemos a entender qué es la transexualidad... (2)

Relaciones personales


Debido a su extensa experiencia en actuar "normalmente" Por ejemplo: en la manera determinada por su género físico, mucha gente encuentra difícil el creer que la persona que ellos han conocido por tanto tiempo como miembro de cierto género, es en realidad miembro del otro. En casi cada caso, el descubrimiento de esta condición y los cambios físicos que acompañan a este tratamiento vienen como una sorpresa para todos. La reacción común entre familiares y amigos es de desconcierto, al sentir que han sido engañados, y de rechazo. Uno podría preguntarse, Por que una persona entraría a una relación bajo una fachada falsa, sabiendo que ellos muy probablemente provocaran altos grado de sufrimiento a los demás.?

Mientras que la mayoría de los transexuales saben que son diferentes a una edad muy temprana, ellos también sienten una intensa presión para adecuarse a rol que la sociedad dicta como adecuado para hombres y mujeres. Como resultado, el transexual a veces niega que él o ella es realmente diferente. Este proceso de adaptación y negación frecuentemente involucra la formación de amistades, y tipos mas cercanos de relaciones personales. Un eventual asumir de su identidad de género por parte del transexual y su inicio en un tratamiento marca un punto severo en estas relaciones. Al principio, familiares, amigos o cónyuges tratan de que el transexual sea "curado" a través de análisis o terapia debido a que ellos no están dispuestos a aceptar el resultado inevitable. Pero es cuando ellos empiezan a darse cuenta que la cura que ellos ansían no es posible, la relación cae bajo una gran presión. Cuando la relación se basa en otras características aparte del género, la relación puede continuar con los obvios cambios. Por ejemplo, un buen hijo puede ser igual de bueno como hija, un colega varón puede ser tan competente y llevadero como mujer. Es un aspecto triste que muchas de esas relaciones se disuelven, algunas amablemente, pero igualmente triste, mientras que otras se deshacen con recriminaciones. Pero que pasa con aquellas relaciones que están basadas en el género, matrimonios, por ejemplo? Muchos cirujanos sugieren que el transexual esté divorciado antes de someterse a la cirugía. En muy pocas instancias, cónyuges que son tanto amigos como parejas pueden mantenerse juntos en una relación platónica. En varios casos, las cortes han otorgado custodia o derechos de visita a padres transexuales.

Y que hay con el formar relaciones después de la reasignación de género? La mayoría de los transexuales post-operados no encuentran necesario el informar a nuevas amistades y amantes que ellos antes eran del otro sexo. Esto es particularmente cierto si es que el transexual a roto definitivamente con su pasado. Sin embargo, después de la cirugía, algunos transexuales vuelven a sus vidas en el punto mismo en donde las dejaron cuando empezaron el cambio. Ellos conservan el mismo apellido, trabajan en el mismo negocio e inclusive mantienen los mismos amigos. Las relaciones sexuales puede ser problemáticas para incluso el mas abierto y audaz de los transexuales. Por ejemplo, el saber que esa mujer era antes hombre puede amenazar una relación heterosexual. Pero no todos los transexuales desean una relación heterosexual después de la cirugía. No es raro para un transexual de hombre a mujer post operado el declararse lesbiana, o para un transexual de mujer a hombre el declararse gay. Este tipo de relaciones pueden ser también difíciles para los transexuales debido a que algunas lesbianas y hombres gay abrigan profundos prejuicios contra los transexuales, al igual que lo hacen muchos heterosexuales. Finalmente, muchos transexuales no son sexualmente activos para nada. Esta gama de orientación es posible debido a que la orientación sexual y el libido son diferentes al género de identidad. Mientras que la sexualidad de un individuo es frecuentemente expresada a través de su género, su sexualidad no está determinada por ello.

Conclusión final

Los transexuales a veces expresan sus sentimientos de ser diferentes en términos de "vivir una mentira". Si es que hay un fraude involucrado en el hecho de ser transexual, es el fraude perpetrado por el transexual mismo antes del tratamiento. La persona que completa el tratamiento es en sí el objeto real. El o ella ha dejado atrás una vida de engaño e infelicidad. A pesar de los grandes obstáculos, él o ella a florecido como la persona que siempre ha sido. Cuando uno conoce a un transexual, está conociendo a la persona que sabe como amar, sabe como valorarse a sí misma y como resultado, sabe como amar y valorar a otros. Cuantas personas "normales" pueden demostrar esta distinción?

Tomado de Carla Antonelli...

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14.9.09

Mi primera experiencia fuera del closet (2)


Antes de cerrar la puerta metálica tras de mí, miré hacia todos lados para ver si al menos los primeros pasos podría darlos relativamente tranquila.
Inconcientemente tenía la cabeza gacha y así, tanto el flequillo como la melena me cubrían el rostro, lo que me hacía sentir cierta protección imaginada...
Los ojos bien abiertos y la respiración entrecortada. La boca abierta y fría (es lo que me suele suceder cuando estoy nerviosa y tensa. Respiro por la boca y luego de poco rato la siento fría y seca).
Las casas de la vereda de enfrente estaban casi todas con sus luces de los porchs encendidas, lo que me complicaba las cosas. Pero era ese el momento, o ningún otro. Así que terminé de cerrar la puerta, eché llave y guardé el manojo en mi cartera. Respiré profundo, tanto como mis nervios lo permitieron, y me puse en marcha. No sabía hacia dónde, pero debía salir de allí lo antes posible, porque si no era así sabía que mis fuerzas flaquearían y terminaría sucumbiendo a los miedos que me estrujaban el estómago.
Acomodé la falda en un movimiento más propio de un tick nervioso que por una real necesidad de emprolijarla.
En mi cuadra no se veía a nadie caminando en ese preciso momento. Sólo ví a una pareja cruzando la calle en la cuadra siguiente. Aparentemente iban conversando y no prestaban mayor atención a lo que sucedía a su alrededor.
Cuando me dispuse a caminar, no sé por qué me puse como para hacerlo en el sentido contrario al tránsito, pero una luz de un auto que ya estaba casi en la esquina me hizo cambiar de opinión. Evidentemente eran infinitamente mayores mis temores y dudas que mis certezas... así que lo mejor sería caminar en el sentido del tránsito, así las luces de los coches que pasaran me iluminarían desde atrás.
Los primeros tres o cuatro pasos fueron los más dubitativos y torpes que jamás he dado en la vida. Creo que más aún que los que habré dado de bebita... jaja
Una vez más hice una inspiración profunda, buscando que el oxígeno aclarara mi mente y calmara un poco los nervios. Recompuse la marcha balanceándome lo mejor que pude, como tantas y tantas veces había practicado en casa, a solas.
La cabeza alta y casi inmóvil y la vista al frente. Al caminar, hacer ese evidente pero delicado movimiento de caderas que sólo una mujer puede hacer. La mujer no hace oscilar su cabeza como el hombre. La mantiene mucho más en su centro, tal como hacen las modelos en los desfiles.
Así, con esos pensamientos martillando mi cabeza como una orden imperiosa del cerebro a todo el cuerpo, fue como me lancé por primera vez a caminar una vereda como una mujer plena y con deseos de beber toda la libertad...

El airecito tibio que corría a lo largo de la vereda y en sentido contrario al que yo iba, hacía que la tan leve falda del vestido se pegara a mis mislos. Era sensacional...!!! Una sensación maravillosa, sensual y dulce. No me había puesto pantimedias, así que mis piernas recientemente depiladas recogían y procesaban todas las hermosas señales de la primavera.
Y allí iba yo, por un camino incierto pero ansiado, peligroso pero magnético...
Caminé, cada vez más suelta y decidida. Caminé no sé cuántos minutos y en ese momento, no tenía noción de qué distancia había recorrido. Iba como flotando, extasiada...
De pronto, unas voces me devolvieron a la realidad. A mí realidad... Eran tres hombres que estaban por salir de una casa por la que justo comenzaba a pasar yo... Acababan de cerrar la puerta principal y se dirigían por el pequeño jardín hacia la puertita que lo separaba de la vereda. La sorpresa hizo que instintivamente mirara hacia el reducido grupo de hombres, pero inmediatamente volví la cabeza hacia adelante y bajé un poco la mirada... Sentí los ojos de esos hombres clavados en mí. No sé dónde, pero sé positivamente que me miraron... Después de todo, es algo absolutamente típico de los hombres al ver una mujer. Más aún, una mujer sola y a esas horas...
Afortunadamente no pasó de eso. Ellos, después de un breve silencio, siguieron con su charla mientras ya estaban pisando la vereda. Yo trataba de apurar el paso sin que fuera demasiado evidente y sin perder mi porte femenino, mientras tanto mis oídos eran dos radares que trataban de captar cualquier peligro, cualquier palabra o ruido que me indicara que esos hombres venían detrás de mí.
El miedo me tenía increíblemente tensa y sé positivamente que todo mi cuerpo temblaba, aunque seguramente no era perceptible...
Cuando noté que aquellos hombres comenzaron a caminar en sentido contrario al mío, suspiré profundamente aliviada...
Fue en esos momentos en que tomé conciencia de que me había arriesgado demasiado aquella primera vez. Había caminado una cuadra más de lo que me había propuesto y, para no regresar por el mismo camino y correr el riesgo de cruzarme con aquellos hombres, si es que alguno o algunos de ellos volvían a la casa, debía doblar en la próxima esquina y volver por la calle paralela a la mía. De ese modo, cuando finalmente llegara a mi casa, habría caminado unas 6 cuadras.
Para cualquiera y en circunstancias normales, no sería absolutamente nada. Pero para mí, en mi primera salida, era una enormidad y un riesgo innecesario, porque esa primera salida tenía el único propósito de auyentar un poco los temores y probar si me sentía capaz de hacerlo. Cualquier inconveniente serio o impensado, haría que mis miedos aumentaran.
Seguí mi camino, siempre cuidando de verme tranquila y segura, pero procurando que mis pasos no resonaran demasiado en la semisoledad de esas calles...
Cuando me detuve en el cordón de la vereda de la última esquina que debía transitar, esperando a que pasara un vehículo que venía de mi izquierda, de otro automóvil que también pretendía cruzar la calle en mi mismo sentido, escuché que alguien joven, un hombre, me decía algo asomándose por la ventanilla. No sé realmente qué dijo... Era tanto mi pánico que me bloqueé por unos instantes y sólo atiné a comenzar a caminar para cruzar a la otra vereda, girar hacia mi calle y dejar a ese otro automóvil detrás. En ese intento y con todos los nervios a flor de piel, no ví que bastante próximo al auto que acababa de pasar, venía otro... Frenó algo bruscamente y me tocó un bocinazo. Imagino que debe haberme dirigido unos cuántos insultos, pero yo ni me enteré...
Apuré el paso todo lo que pude. Casí corría, aunque no quería hacerlo para no llamar más la atención...
Esos últimos cien metros hasta mi casa, creo que fueron los más largos en la historia de la humanidad... jajaja

Transpiraba y jadeaba. Sentía mis muslos ardiendo y los labios apretados mientras revolvía mi cartera buscando las llaves y, al mismo tiempo, mirando hacia todos lados para fijarme si no había ningún vecino en la vereda o en alguna ventana que pudiera ver entrar a una mujer donde supuestamente no debería entrar...
Cuando pude introducir la llave en la cerradura y girarla, tomar el picaporte y abrir la puerta... pareció como si una mano invisible me tomara del vestido y me introdujera violentamente dentro de mi casa...!!!
Cerré la puerta muy rápidamente, sin fijarme si hacía mucho o poco ruido... Sentí que mis piernas flaqueaban, giré sobre mí misma y con una enorme sonrisa de satisfacción y también temor apenas superado, me desplomé de espaldas contra la puerta. Allí me quedé quién sabe cuántos minutos, mientras gruesas lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos sin poder evitarlo. Sin querer evitarlo, tampoco...

(*) Creo que es necesario una pequeña aclaración. No recuerdo si aquí, en el blog, o en algún post o en una respuesta a un comentario, dije alguna vez que nunca había tenido una experiencia de este tipo. Que nunca había "salido del closet". Sí, lo dije. Pero no fue con intención de mentir, sino porque sólo tuve ésta experiencia y una más. La última, de la que ya les voy a contar, fue algo bastante traumática (no porque sucediera algo grave, pero sí porque me dejó asustada e insegura). Eso hizo que hasta el día de hoy no me volviera a animar a salir a la calle...


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